¿Por qué hay que apagar las máquinas PCR y las centrifugadoras refrigeradas con las tapas abiertas?
Piense en las máquinas PCR y centrifugadoras refrigeradas habituales que utiliza en el laboratorio. Cuando están apagadas, ¿suelen tener las tapas abiertas? He aquí por qué.
Comprender el equipo
1. Máquinas PCR y tapas calefactadas
Las máquinas PCR modernas tienen una función de “tapa calentada”. Esta tapa calienta la parte superior de los tubos de muestra, separada del calentamiento de la parte inferior. La temperatura de la tapa suele ser superior a la del bloque.
La tapa calentada evita la condensación. Cuando el líquido de la reacción PCR se calienta, crea vapor. Este vapor se condensaría en la tapa del refrigerador. La tapa calentada detiene esta condensación, lo que evita que el volumen de la reacción cambie y afecte a sus resultados. Tras el proceso de PCR, el último paso suele mantener las muestras a 4 °C durante un tiempo prolongado. Esto proporciona a las muestras un entorno frío continuo para proteger su actividad biológica en caso de que olvide retirarlas inmediatamente.
2. Centrifugadoras refrigeradas
El objetivo principal de una centrifugadora refrigerada es mantener las muestras frías durante la centrifugación. Esto es importante para las muestras que necesitan un entorno a baja temperatura. La temperatura baja habitual para ello es también de 4°C.
El papel de las diferencias de temperatura
Ambos tipos de instrumentos disponen de un sistema de refrigeración. Éste crea una diferencia de temperatura entre el interior del aparato y el aire exterior. Cuando la humedad del aire se encuentra con una superficie más fría, se convierte en pequeñas gotas de agua, creando condensación.
Cuando una máquina de PCR o una centrifugadora refrigerada finaliza un ciclo, su temperatura final suele ser de 4°C. El aire ambiente, más caliente, entra entonces en contacto con el interior más frío del aparato. Esto hace que la humedad del aire se condense en pequeñas gotas de agua que se adhieren al interior del instrumento.
Dejar la tapa abierta después de apagar el aparato permite que estas gotitas de agua se evaporen lentamente. Si no lo hace, encontrará mucha condensación en el interior de la máquina la próxima vez que abra la tapa. Esto es especialmente cierto en el caso de las centrifugadoras, ya que las máquinas PCR tienen algo de calor residual procedente de la tapa calentada que ayuda al secado.
Limpiar esta condensación es un trabajo extra y lleva tiempo. Y lo que es más importante, puede provocar que el instrumento se oxide. Por lo tanto, cualquier equipo de laboratorio que termine su trabajo a baja temperatura debe apagarse con la tapa abierta.
Para comprender los principios fundamentales comunes a todos los tipos de PCR, asegúrese de leer nuestro artículo principal: ¿Qué es la PCR y cómo funciona?
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